Escribir sobre la cotidianeidad es estrictamente grotesco. O como decía el buen Julio Ramón: “La mayor parte de nuestros actos son inútiles, estériles”.
Entonces, si la trivialidad acompaña nuestros días, no somos más que entes expulsadores de vanalidades que a nadie importa.
Nuestros actos, monocorde a las minucias efímeras –como diría Borges – de nuestras palabras, multiplica la sensación de desperdicio alargado que nos aqueja.
Pero, para no caer en la desgracia del ateismo que es la creencia de no creer en nada y tener como abanderada a la esperanza levitadora, tal vez nuestros únicos actos fecundos, como ya lo dijo Ribeyro, son las horas empleadas en leer o escribir un libro.
"Quizá yo sea un tranquilo y silencioso anarquista que sueña en su casa con que desaparezcan los gobiernos. Ojalá alguna vez tengamos un mundo sin fronteras y sin injusticias". J. L. Borges.
viernes, abril 11, 2008
jueves, abril 10, 2008
El autómata
Soy un autómata. El envolvente estado de putrefacción mental que me aqueja me lleva a efectos nefastos como ese. Claro, la plural y conspiratoria gama de sucesiones hacia el olvido neuronal y crítico tienen peso propio. De repente busco trabajo. Lo encuentro. Sobrevivo. Me vuelvo en una máquina que aún no fabrican. Y todo se vuelve sistemático, monótono, trivial, o tal vez netamente humano pues de nosotros todo se espera. Nadie te pide que pienses: no genera ingresos.
La utopía letraica
Topo por las calles con dos absortos lectores de Borges. Me dice mucho. Usual es no tener nada entre las manos sino periódicos. Ficciones sostenía uno, El Aleph, abrazaba el otro. Esas imágenes gratificantes se asoman de cuando en cuando para engañarme a jugar. Jugar que somos lectores empecinados sin otras ganas más que la de hermetizarse en la historia de un libro. Jugar a la reminiscencia de lo trivial y el recuerdo hechicero de la cultura, a la comidita con grasa copiosa que nadie prueba y experimentar la penitencia libresca que a todos nos vuelve tísicos. Jugar a vivir en un mundo hipotético donde todos somos realmente humanos.
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